«Les històries més ben contades són aquelles que són contemplades de dalt a baix».
Algunas experiencias siempre permanecen grabadas en el corazón, sin importar cuántos años pasen. Aún me emociono al contemplar este trabajo.
Siempre había anhelado tener la oportunidad de diseñar la imagen gráfica para una exposición de arte, buscando aquellas licencias que normalmente no están disponibles o no se pueden tomar.
El diseño debe adherirse a un guion, pero es cuando es una herramienta del arte cuando ese guion adquiere una profundidad única.
Sumergirse en la mente del autor y transmitir su voz, intentando que el público comprenda el propósito de esta obra, involucrándose emocionalmente y llevando al espectador a adentrarse en la historia, todo esto es algo verdaderamente especial. Al final, terminas sintiéndote parte de ella.
He colaborado en numerosas ocasiones con Antonio Sánchez en proyectos de fotografía, pero considero que este es el trabajo más personal que he realizado para él.
Gracias por confiar en mí.
Para mí, una exposición de fotografía tiene un significado especial a nivel personal, ya que mi padre era un aficionado a la fotografía. Cuando era niña, en verano, solíamos pasar horas revelando fotografías en blanco y negro en un cuarto oscuro, creando recuerdos de toda nuestra infancia. El olor de los químicos, la luz roja… es indescriptible la emoción de ver la imagen aparecer lentamente en el papel; es algo que nunca deja de maravillarte. La fotografía realmente posee una magia única.
Fotografía: Antonio Sánchez
Diseño gráfico y textos: Elena Blasco


