La evolución del color en la imagen de marca: de lo impreso a lo digital

La evolución del color en la imagen de marca: de lo impreso a lo digital

Hace 25 años los soportes impresos: papelería, folletos y anuncios físicos dominaban el panorama, por lo que a la hora de escoger el color para el diseño de una marca, se centraba principalmente en esto.

Como consecuencia, el uso del color estaba limitado por el sistema CMYK, el estándar para la impresión.

El cambio hacia lo digital

En este momento, se han invertido las cosas, las marcas se diseñan pensando primero en soportes digitales porque es donde van a pasar la mayor parte de sus vidas. Y como es normal, la impresión ha pasado a ser una excepción, considerándose solo cuando es necesario.

Esto ha liberado el uso del color de las restricciones del CMYK, abriendo nuevas posibilidades en el mundo digital. En este contexto, el espectro RGB ha cobrado mayor relevancia ya que permite jugar con una gama cromática mucho más amplia y vibrante que CMYK.

De CMYK a RGB: más libertad, más opciones

El sistema CMYK, utilizado en impresiones, limita los colores a cuatro básicos: cian, magenta, amarillo y negro. Sin embargo, RGB (rojo, verde y azul) lo encontramos en los móviles, tablets, ordenadores, etc., ofrece un espectro mucho más amplio en pantallas, lo que permite a las marcas crear identidades visuales más llamativas y atrevidas.

Un ejemplo claro de esta evolución es cómo algunas marcas, como Spotify, Uber o Yoigo, han adoptado paletas de colores más audaces y luminosas. En lugar de limitarse a uno o dos colores principales, utilizan combinaciones más variadas, propias del espectro RGB, lo que da lugar a tonalidades vibrantes, casi fluorescentes, que antes se descartaban por no ser imprimibles.

Hoy, las marcas se pueden  expresar con el color libremente en medios digitales, donde no se «paga por tintas» como ocurría en la impresión tradicional.

Gracias a esto, el uso del color ha evolucionado hacia combinaciones más atrevidas, pensadas no solo para atraer la atención, sino también para mantener la coherencia visual.

Con la mayoría de las marcas enfocadas en plataformas digitales, los diseñadores tienen la flexibilidad de crear identidades que se adapten tanto al mundo digital como al físico, aprovechando las amplias posibilidades de color que ofrece RGB.